Terapia individual--> Personalidad

Descripción

Cada individuo tiene unos patrones característicos de percepción y de relación con las otras personas y situaciones (rasgos personales). Dicho de otro modo, toda la gente tiende a enfrentarse a las situaciones estresantes con un estilo individual pero repetitivo. Por ejemplo, algunas personas tienden a responder siempre a una situación problemática buscando la ayuda de otros. Otras siempre asumen que pueden manejar los problemas por sí mismas. Algunas personas minimizan los problemas, otras los exageran. Aunque la gente tiende a responder siempre del mismo modo a una situación difícil, la mayoría es propensa a intentar otro camino si la primera respuesta es ineficaz. En contraste, las personas con trastornos de la personalidad son tan rígidas que no pueden adaptarse a la realidad, lo cual debilita su capacidad operacional.

Definición

La personalidad suele definirse como la totalidad de los rasgos emocionales y conductuales que caracterizan a una persona en su vida diaria y en condiciones normales. Los rasgos de personalidad son relativamente estables y predecibles. Existen variantes de estos rasgos de carácter que van más allá de los que normalmente presentan la mayoría de las personas. Cuando estos rasgos de personalidad son inflexibles y desadaptativos y causan un deterioro o malestar subjetivo significativo en la persona y sus relaciones llegan a constituir un trastorno de personalidad.

Los trastornos de personalidad se agrupan en tres grupos según el DSM-IV TR:

Grupo A, extraños o excéntricos: Trastorno Paranoide, Esquizoide y Esquizotípico.

Grupo B, teatrales o impulsivos: Trastorno Histriónico, Límite, Antisocial y Narcisista.

Grupo C, ansiosos o temerosos: Trastorno por Evitación, por Dependencia u Obsesivo-Compulsivo.

Diagnóstico

Tratamiento

El principal tratamiento de estos problemas es el psicológico, la psicoterapia. Esto es completamente normal ya que lo afectado es la personalidad en sí, por lo que se requiere un profundo análisis del individuo, de su forma de proceder, de relacionarse con los demás y consigo mismo, de su manera de pensar, etc. Una vez realizado este análisis, habrá que establecer una serie de objetivos de conformidad con el paciente, objetivos que realmente configurarán un “compromiso de cambio”, una forma de comportarse distinta a la habitual, que estaba trayendo problemas. Esto no significa que haya que cambiar de personalidad porque el sujeto siempre va a ser el mismo, sólo mejorará en aquellas cosas con las que tampoco tiene por qué identificarse. Por ejemplo, el individuo tímido tendrá que combatir su timidez, y el suspicaz su desconfianza.

Los fármacos pueden ser de ayuda en algunos casos, pero lamentablemente su eficacia es más bien modesta. Sirven como un "alivio sintomático" (por ejemplo, para los síntomas de ansiedad, depresión, impulsividad...) pero realmente, como no puede ser de otra forma, no afectan a la personalidad. No existen pastillas para la suspicacia, la timidez, la necesidad afectiva, la baja autoestima, los sentimientos de inferioridad, etc. En cualquier caso, será el psiquiatra el encargado del tratamiento farmacológico de estas personas